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La educación inclusiva se concreta en el aula, espacio en el cual se promueven y enriquecen los aprendizajes: especialistas de Brasil, España y Uruguay

OEI México . 2020/10/27
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  • Subrayan la necesidad de personalizar los aprendizajes, de dar a cada educando lo que necesita y de impulsar el aprendizaje colaborativo dentro de las aulas.
  • Exponen a la escuela como un lugar diverso, lleno de heterogeneidades y de oportunidades para que la educación logre la presencia, la participación y el éxito de todos los estudiantes.

Durante el segundo encuentro del ciclo de conversatorios “Propuestas para un regreso inclusivo a las aulas”, organizado por la Oficina en México de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), con la temática “Currículum y educación inclusiva: DUA, aprendizaje cooperativo y personalización del aprendizaje”, las especialistas Vera Lucia Capellini (Brasil), Yolanda Muñoz Martínez (España) y Natalia Colino (Uruguay) coincidieron en la importancia de la formación inicial y continua del docente, enfocada en una pedagogía inclusiva.

Vera Capellini, señaló que es fundamental recordar que “la profunda complejidad resultante de la pandemia no cambia el hecho de que los niños y adolescentes con discapacidad tienen derecho a una educación de calidad”.

Compartió algunas de las metodologías que favorecen  la educación inclusiva. Presentó el DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) como una herramienta fundamental que promueve la creación de entornos aptos para el uso de mayor número de personas sin necesidad de adaptaciones, ni de un diseño especializado; estimula diseños flexibles desde el inicio con opciones personalizadas; reduce barreras para el aprendizaje y proporciona apoyos a los desafíos apropiados para los estudiantes.

Destacó que el DUA se centra en presentar información y contenido de diferentes formas para que todos los alumnos puedan comprender. Permite a los docentes reconocer la variabilidad de sus estudiantes, invitarlos a expresar lo que saben, mantener su atención en los objetivos de aprendizaje y evaluarlos de manera personalizada.

Hizo referencia al Aprendizaje Cooperativo, que impacta en las 5 dimensiones del aprendizaje: los estudiantes, el ambiente, los contenidos, los procesos y los resultados.  El proceso permite lograr que las aulas sean inclusivas por naturaleza, proporcionando entornos más seguros y amigables para los alumnos. Esta herramienta de la educación inclusiva que se basa en aprender lo que significa ser ciudadano en una democracia y pone en juego un grupo de aprendizaje cooperativo, componentes básicos, interdependencia, valoración cara a cara, procesamiento de grupo, habilidades interpersonales, responsabilidad y evaluación personal.

Finalmente, señaló que la educación inclusiva, para poner en prácticas todos estos elementos, requiere que la formación inicial y continua de profesores desarrolle actitudes que les permita creer que todos los alumnos son capaces de aprender y de enseñar.

Por su parte, Yolanda Martínez sostuvo que personalizar el aprendizaje, para lograr una escuela inclusiva, requiere entenderla como un lugar diverso y heterogéneo.  En una escuela inclusiva deben existir distintas formas de aprender, distintos tiempos para hacerlo, distintas formas de acceder al aprendizaje y con distintos tipos de apoyo. Por eso es necesaria la articulación de todos los recursos (pedagógicos, didácticos, organizativos y de funcionamiento dentro y fuera de la escuela). Se trata de romper las barreras para que todos puedan tener acceso a la educación.

Reflexionó sobre cómo hacer aulas que den respuesta a todos los estudiantes, mediante el diseño de espacios acogedores y enriquecedores para todas y todos; el desarrollo de espacios de colaboración y trabajo conjunto; distintas formas, tiempos y recursos para el aprendizaje; y el enriquecimiento de espacios educativos con libertad y autonomía. 

Destacó que dentro de la escuela se deben usar todos los recursos espaciales y personales disponibles, tales  como la co-docencia, el apoyo y empoderamiento al profesor en el aula, el apoyo de las familias y otros recursos del entorno.

Subrayó que el aprendizaje cooperativo, promueve la ayuda entre iguales, mediante la cual los estudiantes trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje a través de equipos heterogéneos en el aula, que los hace sentir parte dé, que todos sientan que son importantes.

Concluyó, que es necesario compartir que la educación inclusiva es un derecho, y que, para logarla es necesario querer hacerlo, compartir significados, avanzar en la formación tanto inicial como continua del docente, así como brindarles un mayor apoyo.

Durante su intervención, Natalia Colino explicó en términos generales, que la inclusión es un proceso, que busca la presencia, la participación y el éxito de todos los estudiantes, y que precisa la identificación y eliminación de barreras.

Afirmó que en la práctica pedagógica es donde se concreta la educación inclusiva, de igual manera, coincidió con sus colegas en que el entorno físico debe ser flexible y descontracturado.

Para favorecer una educación inclusiva en el aula, se pueden usar estrategias de diferenciación, atendiendo las necesidades socioemocionales, así como atender el potencial de aprendizaje.

Destacó que la estrategia de diferenciación es importante, porque los estudiantes aprenden sólo si se trabaja en su zona de desarrollo próximo, si existe un equilibrio entre sus habilidades y el nivel de desafío propuesto. Asimismo, puede diferenciarse el currículo, tanto en su contenido, como en sus procesos, los productos a entregar y el entorno de aprendizaje.

Debe subrayarse que las barreras no están en el estudiante, sino en la manera de enseñar y conducir los aprendizajes. Por esta razón es fundamental poner el acento en las características del docente, su relación con la disciplina, su relación con los estudiantes y su estilo de enseñanza.

Para finalizar, habló sobre el MET (Modelo de Enriquecimiento Triádico), que consiste en incluir estrategias de aprendizaje avanzado en los programas existentes. Lo que promueve la excelencia, mejora la confianza en uno mismo y nutre la creatividad.  Entre los principios de este método es que el aprendizaje es más significativo cuando se aprende de problemas reales, se disfruta y se desarrollan estrategias de pensamiento, competencias y habilidades que permiten al estudiante ser más creativo y productivo.

Las estrategias de diferenciación son importantes porque permiten personalizar el aprendizaje, hacer que cobre sentido para cada estudiante y facilitan su bienestar socioemocional y su realización personal.

El encuentro virtual fue moderado por Fernando Salmerón (México), Profesor Investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

El día de mañana, miércoles 28 de octubre, a las 10:00h (UTC-6) tendrá lugar el tercer conversatorio “Políticas educativas inclusivas: liderazgo inclusivo, participación y gestión institucional. Algunas experiencias” y la clausura.

En el conversatorio participarán las y los especialistas Francisco Gárate Vergara (Chile), María del Carmen Peral (España) y David Rodrigues (Portugal).

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No se requiere de inscripción previa.

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