Casa de America

El presidente del Consejo Asesor de la OEI reflexiona sobre las reformas educativas en Iberoamérica

OEI México . 22/02/2019
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El 96% de los niños y niñas de Latinoamérica acceden a la escuela primaria y el 76% a la secundaria. Sin embargo, 3 de cada 4 estudiantes no alcanzan el nivel básico de competencias, según datos de informes como PISA y TERCERankings como el último de The Times sobre las 1.260 mejores universidades del mundo, también indican que, excepto 6 universidades latinoamericanas que figuran en los primeros lugares, el resto de la región aparecen por debajo de las 600. Una década y media después de que comenzaran las reformas educativas modernas, en la región iberoamericana quedan tres grandes retos por afrontar: mejorar la calidad educativa, impulsar la movilidad de los estudiantes y contribuir a crear una auténtica economía del conocimiento que mejore la competitividad.

Estas son algunas de las conclusiones sobre la situación educativa actual en Iberoamérica a las que ha llegado Otto Granados, presidente del Consejo Asesor de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). Con una extensa trayectoria política, diplomática y en el sector educativo, ha ocupado el cargo de secretario de Educación Pública de México hasta finales de 2018 y fue el impulsor de la que está considerada como una de las mayores reformas educativas emprendidas en América Latina.

 

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Durante su participación en el conversatorio "Las reformas educativas en Iberoamérica: entre la realidad y la utopía”, que ha tenido lugar esta tarde en Casa de América, Granados ha explicado que en los años 70 la diferencia de retribución o premio salarial entre personas con la educación primaria finalizada y quienes completaban estudios universitarios oscilaba entre el 95 y el 115%. A día de hoy, esa diferencia se ha reducido hasta el 70%. Un exceso de oferta (solo en México hay 4.000 instituciones de educación superior frente a las 83 de España) o una falta de capital humano formado en nuevas tecnologías e innovación que aporten más valor agregado apuntan como principales razones de esta precarización el empleo, según el experto.

«En el momento actual, en el que cada 13-15 meses se duplica el conocimiento existente, algunos países de América Latina producen en sus universidades en un año menos patentes que solo la Universidad de Chicago en el mismo período. Y eso, que podría parecer a priori una grave desventaja, es en realidad un área de oportunidad», asegura Granados.

El presidente del Consejo Asesor de la OEI apuesta una segunda generación de reformas educativas centradas en la búsqueda de calidad, el desarrollo profesional docente y nuevos modelos educativos basados en la innovación y las humanidades. 

Asimismo, Granados ha destacado la necesidad de que las políticas públicas educativas tengan un período de maduración y sean sostenibles en el tiempo, más allá de los cambios de Gobiernos. En este sentido, ha destacado que «organismos como la OEI son esenciales porque contribuyen a la integración y armonización de las políticas educativas a nivel supranacional para alcanzar un mayor impacto».

El conversatorio ha contado con la participación de Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, quien ha expuesto que «no se puede llegar a un gran pacto educativo que pretenda abordarlo todo a la vez, hay que buscar acuerdos parciales de amplio espectro». Enguita también ha expresado que el sistema educativo debe reflexionar sobre temas como la Inteligencia Artificial.    

Por su parte, Mariano Jabonero, secretario general de la OEI, a cargo de la moderación del conversatorio, ha expresado que la educación superior ha entrado con fuerza en la agenda de las políticas públicas en Iberoamérica, una región donde hay más de 30 millones de nuevos estudiantes universitarios, muchos de los cuales son los primeros de sus familias en ir a la universidad. Esto obliga a gestionar las expectativas de esta clase media en expansión para evitar frustraciones.